jueves, 3 de noviembre de 2016

KLEIN WIEN (WOLFGANG MATZL; 2016)


El colega europeo, Wolfgang Matzl, del que he escrito en multitud de ocasiones en este nicho, me mandó un email esta semana para que viera su último cortometraje, Klein Wein (Pequeña Viena), un proyecto que rodó durante el pasado verano totalmente ante la cámara (sin nada de postproducción) en diferentes localizaciones de la capital austriaca. Klein Wein cuenta la historia de un pequeño hombre hecho de papel que llega a Viena para buscar el parque de atracciones Wiener Wurstelprater. 



¿Cómo ideaste la forma de animar para que te resultase sencilla?

Utilizaba normalmente ciclos de caminado de varias posiciones correlativas que iba animando por sustitución. Sin embargo, tuve problemas con las condiciones meteorológicas (el viento hacía que el puppet de papel se cayera constantemente) y con los terrenos accidentados.
Particularmente, me fascina la secuencia voladora de la paloma taxista.

Para el vuelo del taxi-paloma también creé un ciclo compuesto de 15 posiciones, que iba montando sucesivamente en un trolly. Esta escena resultó un gran desafío para mí.
La parte final del cortometraje está rodada con un movimiento continuo constante y perfecto, ¿puedes contarnos como lo hiciste?

Esa parte, cuando el hombre finalmente llega al Wurstelprater ficticio, fue rodado en mi estudio. Para realizarlo creé una superficie redonda que giraba 360º delante de la cámara. De hecho, cuando el hombre entra el parque de atracciones vemos la noria y cuando el termina su paseo está en el mismo punto, dado que ha realizado la rotación completa (espero que tenga sentido...).
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