miércoles, 13 de diciembre de 2017

STOP-MOTION EN LOS ÉMILE AWARDS 2017

El pasado finde se celebró la gala de los European Amination Awards, toda una declaración de intenciones para poner en valor el trabajo animado realizado por el viejo continente que viene impulsada por gente tan potente como Peter Lord (co-director de Aardman Animations), Odile Perrin (coordinadora del dpto. de animación de la prestigiosa escuela Gobelins) o Juan Carlos Concha (director del festival Non Stop Barcelona Animacio). 

El apodo que se le ha dado a los premios es Émile, por aquello de que a Émile Cohl le consideramos todos como el padre de la animación europea (y además fue el primero de la historia en combinar en un mismo fotograma la animación stop-motion con la acción real, tal como apunto en el libro Animando lo imposible). Ese sobrenombre es todo un acierto, pues además sirve para rendir homenaje a Émile Reynaud, quien el 28 de octubre de 1892 realizó la primera proyección pública de su Teatro Óptico en el Museo Grevin de París. Este particular teatro estaba conformado por una linterna mágica que proyectaba las imágenes de los fotogramas (pintados uno a uno a mano por el propio Reynaud) sobre una pantalla. Este artilugio del precine (el cine comienza en 1895 con la primera proyección del cinematógrafo de los Lumiére) es considerado como el antecedente más directo del hoy denominado cine de animación, y por ello cada 28 de octubre se celebra el día internacional de la animación.

Además, el premio especial que dan a la trayectoria de algún gran realizador lleva el nombre de la primera mujer en realizar un largometraje animado, la reina de las siluetas de Berlín, Lotte Reiniger. Este año el premio ha recaído en Richard Williams (director de animación de Who Framed Roger Rabbit y autor de la biblia -Animator's Survival Kit).

Después de estas parrafadas, vuelvo al tema de los Émile -los premios, no los abueletes del cine animado-. En la gala celebrada el viernes 8 de diciembre en Lille, Francia, resultaron ganadores las siguientes producciones realizadas con animación stop-motion:
  • Mejor largometrajeMa vie de courgette (Claude Barras, Francia y Suiza, 2016).
  • Mejor guion para largometrajeMa vie de courgette (Claude Barras, Francia y Suiza, 2016).
  • Mejor banda sonora para largometraje: Ma vie de courgette (Claude Barras, Francia y Suiza, 2016).
  • Mejor cortometrajeMin Börda (Niki Lindroth von Bahr, Suecia, 2017).
  • Mejor storyboard para una producción de TV: Shaun The Sheep (Aardman Animations, Reino Unido).

Puedes consultar la lista completa de ganadores AQUÍ

lunes, 11 de diciembre de 2017

LA BBC ME HACE LLORAR EN NAVIDAD, JODER

La semana pasada la BBC empezó a emitir un microfilm de identidad titulado The Supporting Act para hablar de amor, familia y apoyo en estas fechas tan señaladas -que me encantaban de canijo, renegaba hasta hace unos años, y que ahora, que soy padre, adoro-. El corto se anunciaba como una combinación perfecta entre stop-motion y CGI y las redes sociales de mi entorno pronto empezaron a compartirlo en cascada. Así que le di al play:


Y flipé, claro. Me lo puse dos veces más. Llamé a mi mujer y a mi hijo y lo volví a ver con ellos. Me alucinaba a todos los niveles, narrativo, visual y animado. Leches, qué animación. Eso no podía ser stop-motion, ¿o sí?... Para salir de dudas clamé a los dioses de la República Checa -que es el Olimpo para la técnica de la animación stop-motion- que me trajeran un making of de esta maravilla audiovisual. Y me escucharon.


La clave estaba en una unión brutal de talentos y estudios. Al loro: producción de BBC Creative y Blinkink (The Bear & The Hare), puppet makers los maestros de Manchester, es decir, MacKinnon & Saunders (Fantastic Mr Fox, Corpse Bride, Frankenweenie,...), constructores de escenarios Clockwork Frog (The Pirates: An Adventure with Scientists), animadores principales Andy Biddle y Dan Gill (Isle of Dogs y Anomalisa), director de fotografía Toby Howell (Fantastic Mr Fox), y como principal artista de CGI las manos y el teclado de Rune Spaans (Trollhunters).

domingo, 10 de diciembre de 2017

APRENDIZ DE FÉNIX, el futurible largo de Cinema Fantasma

Los chavales de Cinema Fantasmacon los hermanos Roy y Arturo "Vonno" Ambriz a la cabeza, vuelven a la carga. 

Tras triunfar con el mediometraje Revoltoso (2016), aquella maravilla de temática y arte puramente mexicanos con el que lograron que el gran Guillermo del Toro les apadrinara y que el realizador Jorge R. Gutiérrez (El libro de la vida), les aplaudiera, Cinema Fantasma lleva un par de años embarcado en un proyecto mucho más ambicioso en todos los sentidos: Aprendiz de Fénix.
Diseños de personajes de los gemelos Diego y Sebastián Ramírez.
Vonno me contactó hace unos días para darme la noticia y permitirme compartir con los seguidores de Puppets & Clay el logline y los diseños e imágenes que veis. Vamos pues con esa breve sinopsis: 

Tras descubrir que su enfermizo padre es un tirano, una joven y egoísta princesa descifrará la verdad que recae en su corona gracias a la tutela de un sabio fénix. ¿Elegirá salvar a su amado padre de la muerte o al reino de sus siniestros actos?

De nuevo impulsados por la energía de Del Toro, Cinema Fantasma plantea realizar primero un cortometraje que le ayude a conseguir los inversionistas necesarios para levantar una producción para la que ya cuentan con el arte del estadounidense Bruce Zick (Titan A.E., El rey león, Wall·E) -contratado oficialmente para el diseño de producción-. Esperemos que les funcione este sistema, como así paso con La vida de Calabacín (Claude Barras, Francia y Bélgica, 2016), porque el proyecto no puede ser más apetecible.
Escultura realizada por Roy Ambriz.
Diseño de producción de Bruce Zick.

sábado, 9 de diciembre de 2017

EL PRAXINOSCOPIO DE ÉMILE REYNAUD

Hace una semana escribía sobre los inventos victorianos que desembocaron en el precine, concretamente sobre el zootropo de William Horner, y hoy quiero seguir hablando de otros inventos más modernos que acercaron mucho más el movimiento de las imágenes fijas a los espectadores de la época.
El gran hombre que hizo avanzar la técnica en los años setenta (de hace dos siglos) fue el francés Charles-Émile Reynaud, que formó la conjunción perfecta entre la mecánica (su padre era relojero) y las artes plásticas (su madre era pintora de acuarelas). En aquella década, y concretamente en diciembre del año 1877, Reynaud patentó el praxinoscopio; una versión mejorada del zootropo que consiste igualmente en un tambor giratorio con una banda de imágenes fijas sucesivas en su interior, con la diferencia de que en este se encuentra un juego de espejos en el centro. Al hacer girar el tambor, las imágenes parecen cobrar vida en los espejos.

Los artistas de Antiquus, Viejos Ingenios me enviaron hace unos días uno de sus modelos de este bonito juguete óptico, con concreto el modelo mini Circus azul, que va bellamente decorado con varias escenas circenses del siglo XIX y principios del XX. Y con él he podido apreciar realmente el avance que supone en cuanto a la captación del movimiento en nuestras retinas. Una pasada.

Reynaud mejoraría su invento en 1879, que rebautizó como praxinoscopio-teatro. En él, las imágenes en movimiento se contemplaban reflejadas en una especie de proscenio teatral en miniatura y se superponían sobre decorados proyectados con el método de linterna mágica, que constituían un fondo sobre el cual se movían las figuras. Era la antesala a las proyecciones de públicas, algo con lo que se obsesionaría en los años venideros hasta crear el teatro óptico -del que hablaré en profundidad en otra entrada, pues ahora tengo que irme (no sin antes dejaros unas cuantas fotos del mencionado modelo de praxinoscopio realizado a mano por Antiquus).


Bola extra: Es tiempo de recomendar el cortometraje Impromtu (2017) de la amiga María Lorenzo, que es un homenaje a ese tiempo que funciona como antesala del cine tal y cómo lo conocemos. El film está preseleccionado para los Goya.

viernes, 8 de diciembre de 2017

ADAM (Peter Lord, Reino Unido, 1991)

Peter Lord no es "solo" uno de los co-directores del gran estudio de Brístol, Aardman Animations, sino que es un realizador cinematográfico interesante y un animador en plastilina superdotado. Una de sus incursiones en solitario en el terreno del cortometraje, en un "yo me lo guiso y yo me lo como" en toda regla, fue Adam (1991). Un trabajo fino y de humor con plastilina de por medio que le llevó a Lord a la ceremonia de entrega de los premios Oscar de 1992 -aunque finalmente el corto no acabó logrando la preciada estatuilla, que recayó en el sobresaliente Mona Lisa Descending a Staircase (Joan C. Gratz, 1991).

«Con una única localización, dos personajes y nada de diálogo, Adam es una película muy simple. Sin embargo, eso no significa que la elaboración del storyboard lo fuera», recuerda Peter Lord. «En la fase inicial del proyecto, desarrollé más de una docena de situaciones a las que Adam debería hacer frente –el efecto de la gravedad, la soledad, una rabieta, etc–. El gran trabajo del proyecto consistió en ordenar esas secuencias independientes de la mejor forma posible para que la historia fluyera correctamente hasta la audiencia». Lo más interesante de este cortometraje es que plantea un símil directo entre la relación Dios y Adán con la del animador stop-motion y su muñeco, una idea que cobra mucho más énfasis al tratarse de animación en plastilina –en inglés la plastilina y la arcilla se denominan “clay”, y la arcilla no es otra cosa que barro–. Y pese a que, en las escenas en las que Adán se presenta boca abajo, la parte sur del planeta se encuentra erróneamente iluminada, el resultado en su conjunto presenta un ritmo perfecto, una detallada animación y al que el paso del tiempo no le ha hecho envejecer para nada.