miércoles, 16 de noviembre de 2016

STOP-MOTION REPESCADO: UKA Y MADE IN SPAIN COMPITEN POR EL GOYA 2017

Hace unas semanas, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España sacó el listado de los ocho cortometrajes de animación que este año optarían al máximo galardón que este país concede a un trabajo animado de bajo minutaje. La sorpresa general fue mayúscula al constatar que ninguno de los cortometrajes seleccionados se había realizado mediante la técnica stop-motion, máxime cuando este año el film Made in Spain, de Coke Rioboó, lo estaba (y está) petando en los festivales. Sin embargo, el pasado jueves, 10 de noviembre, la Academia se retractó ampliando la lista a diez, para incluir a Made in Spain y al cortometraje Uka (de Valle Comba Canales). 

Una gran noticia, sin duda, pero que me dio a entender que dentro del máximo órgano del cine de nuestro país hay tejemanejes bastante oscuros; algo que ya se constató en 2014 cuando Click de Citoplasmas fue anunciado en la preselección y luego borrado, para dar paso al corto que, casualmente, acabaría levantando el cabezón del famoso pintor... Así que he querido preguntar al propio Coke y a David Castro, productor de Uka, para ver si se podía aclarar el asunto.
Al terminar un largo proyecto de animación, los creadores suelen estar exhaustos, pero deben de sacar fuerzas de donde sea para distribuir su trabajo entre la ingente cantidad de festivales internacionales, logrando con suerte la selección por parte del festival y, si hay superluna en el cielo, llevarse algún galardón. Luego está el tema de presentarse para los Goya... una tarea que no es, para nada, sencilla. «Lo primero y más importante es que el cortometraje debe estar calificado en el ICAA», me indica David. «Cuando se publican las bases anuales de los premios Goya, en el apartado de cortometrajes hay una lista de festivales que permiten el optar a presentar tu inscripción. Cumples con esta premisa si has ganado un premio en uno de los festivales nacionales o internacionales de la lista, si has sido seleccionado en 5 festivales nacionales o si has sido seleccionado en uno de los internacionales. Si se cumplen estas condiciones, el cortometraje puede ser inscrito en los premios Goya».

A partir de ahí, es el propio comité de selección el que selecciona el cortometraje, con un criterio opaco que parece ser que atiende más a aspectos personales (amiguismo) que a una objetividad cinematográfica. Sin embargo, este año hay que decir que el nivel es muy bueno, algo que clamaban todos los profesionales y aficionados del sector desde hace años tras las reguleras selecciones a las que nos han tenido acostumbrados. En concreto los ochos preseleccionados fueron: Amore d’inverno (Isabel Herguera García), Darrel (Alain Carabantes Person y Marc Briones Piulachs), Decorado (Alberto Vázquez), Down by Love (José Corral Llorente), I said I would never talk about politics (Aitor Oñederra), Just the Beginning (Abraham López Guerrero), Oa (Jaime Maestro Sellés), y Portrait of a wind-up maker (Darío Pérez Moreno).

¿Y qué pasó con Uka y con Made in Spain? «Los cortos de animación que pasaron el filtro fueron 10, pero no se quien fue el responsable de decidir que Made in Spain y Uka se tenían que quedar fuera, a pesar de cumplir con los requisitos necesarios; lo mismo pasó en las otras categorías», me escribe Coke.


Hasta ahí bien. O mal. O yo que sé. Pero el caso es que algo debía de picar la conciencia de la Academia para que se retractaran y tuvieran que ampliar la selección hasta incluir finalmente a Uka y Made in Spain, y otros cinco cortometrajes entre las categorías de ficción y documental. De hecho, la Academia informó, desde su web, que la Junta Directiva y la comisión de selección de cortos aceptaron la petición de la Coordinadora del Cortometraje Español, la Plataforma de Nuevos Realizadores y la Asociación de la Industria del Cortometraje, ampliando el número de seleccionados según permiten las bases, hasta llegar a los diez títulos en animación, ocho en el apartado de documental y quince en la categoría de ficción.

Sea como fuere, los equipos de ambos seleccionados están dando palmas con las orejas, y no es para menos dada la repercusión nacional que tiene estar en los Goya. «Recibir la noticia de la preselección fue inesperado, y supuso una gran alegría para todos poder ser candidatos con este cortometraje al que hemos dedicado tanto trabajo», comenta David. «Desde el comienzo del rodaje de Uka tuvimos una frase que fue surgiendo de forma natural entre el equipo y a quienes mostrábamos parte del proceso y a su adorable protagonista. La frase es “Todo el mundo quiere a Uka”. Nos emociona comprobar que esto es así. Todo el mundo quiere a Uka». Por mi parte no puedo estar más de acuerdo, es imposible no querer a la pequeña pintora tras ver el cortometraje.



«En el equipo de Made in Spain», comenta por su parte Coke, «hemos recibido la noticia con mucha ilusión, pues sentíamos que teníamos que estar ahí -también es verdad que este año, los cortos que hay preseleccionados son todos de bastante calidad y la cosa no va a ser fácil-. No como el año de El ruido del mundo, que preseleccionaron varios cortos con muy poca calidad y en su día lo sentimos muy injusto, pues El Ruido llevaba ya más de 30 premios nacionales e internacionales».

Ahora, ambos contendientes deben ponerse las pilas para ganarse el favor de los académicos -el mio está claro que ya lo tienen-, quienes votarán a cada uno de los preseleccionados a través de una plataforma online exclusiva. «Es un proceso que hemos iniciado con urgencia puesto que nos comunicaron el jueves pasado la selección y las fechas siguen siendo las mismas para todos», prosigue David. «Fundamentalmente es una fase de promoción donde daremos a conocer la selección de Uka. Esperamos que guste y que esté finalmente entre los nominados. Sería todo un orgullo para el equipo».

Coke, va un paso más allá de la promoción -para la que ha pedido la ayuda de Puppets & Clay, pues dice que va a ser "una campaña muy irreverente y muy cachonda pues vamos a muerte a conseguir esa nominación"-, y aprovecha para marcarse una buena reivindicación que me sirve de perlas para cerrar la entrada: «Creo que se debería dar más espacio a los cortos de autor, a la animación independiente y las historias originales. Está bien que en los largos de animación se premie lo comercial, para hacer industria, pero si no se cultiva un poco la animación de autor, si no se apoya a los artistas que tienen su propio estilo y que no beben de las influencias de Pixar, Disney, etc, al final nuestra animación será una mala copia de lo que se hace en EEUU».