jueves, 13 de octubre de 2016

CHARLEY BOWERS, UN GENIO A REDESCUBRIR

En mi búsqueda incesante de películas y cineastas relacionados con la animación stop-motion no dejo de sorprenderme. Por muchos años que pasen y por más y más que rebusque en libros y webs de todo pelaje, siempre encuentro novedades y curiosidades de antaño que me hacen disfrutar, aún más si es que se puede, de esta centenaria técnica.

La semana pasada me llegó a casa una copia en Blu-ray + DVD del título Charley Bowers, un génie à redécouvrir. Charley Bowers fue un cineasta de la época muda que a muy pocos os sonará dado que su obra permaneció perdida hasta hace pocas décadas, pero gracias al trabajo incesante y necesario de los Indiana Jones del cine (en este caso concreto de Raymond Borde), que siempre suelen ser ingleses, franceses, estadounidenses, o de cualquier país en el que se invierta para en la defensa, promoción e investigación de la cultura audiovisual, sus obras han llegado hasta nuestros días, siendo la distribuidora francesa Lobster quien lleva apoyando desde 2003 por su difusión mediante un trabajo espectacular de digitalización en alta calidad y distribución comercial exquisita. 

Podría definir de los cortometrajes de Charley Bowers como una mezcla de maquinas de Rube Goldberg, slapstick surrealista y maravillosas animaciones fotograma a fotograma en glorioso blanco y negro, pero desde luego me dejaría muchísimas cosas en el tintero. La obra de Bricolo, como se llamó en Francia al personaje interpretado por Bowers en todos sus films, es tan interesante que os recomiendo, a todos los que leáis esta entrada, que la disfrutéis y os hagáis vuestra propia idea sobre ella. 

La versión en formato doméstico que tengo actualmente entre manos es la última que se ha editado, y además de los dieciséis cortometrajes ya distribuidos en la década anterior, tiene los alicientes del HD 1080, un cortometraje hasta la fecha inédito, y un libreto en papel (en idioma francés) sobre la historia y redescubrimiento de este peculiar cineasta. Una obra audiovisual que hará las delicias de todos aquellos que quieran ver una mezcla entre las locuras de Buster Keaton y las animaciones de Ladislas Starewich.