martes, 14 de junio de 2016

VIVIR DE CESARLINGA, GANA EN EL NOTODO 2016


César Díaz Mélendez, más conocido en el mundillo animado como Cesarlinga, ha vuelto a ganar un premio en el prestigioso festival de cortos online Jameson Notodo Film Fest. Después de dejarnos con un nudo en el estómago con Zepo, un micrometraje de animación stop motion donde una niña indefensa sufre a manos de los que cree sus salvadores, César retoma su mesa de animación con Vivir y nos desata ese nudo a base de alegría, animación alocada y ritmo musical que incita a levantarnos de la silla y ponernos a bailar. Una mezcla realizada de manera perfecta por quien ha nacido con el don para desarrollar ambos talentos artísticos: Por la noche bajista de El Combolinga, por el día animador de muñecos en los más importantes largometrajes de stop motion del planeta.


Aparte de una extralimitada admiración por su obra, en Puppets tenemos amistad con este superhumano (se dice que no necesita dormir), por lo que le hemos pedido que entre acorde y acorde, y entre frame y frame, nos dedique unos momentos para hablar de este trabajo.
¿Por qué decidiste presentarte de nuevo al Notodo?

La verdad es que es el cuarto año que presento algo en el notodofilm. Suelo hacerlo con pequeñas piezas y experimentos de 1 minuto o poco más, con arena o plastilina, que considero que no tienen mucha salida en el circuito de festivales y aquí siempre encuentro un hueco donde mostrarlos. En este festival hay oportunidades para todos. Puedes ver cortos amateurs y cortos muy profesionales y cualquiera puede criticar y opinar. Este corto lo guardé un tiempo en el cajón porque no sabia muy bien que hacer con el, pero me acordé de este festival y lo envié. ¡No me esperaba tan buena acogida!

Vivir empezó como un experimento de una noche y lo acabé alargando casi un mes. Quería probar algo sencillo sin contar con grandes medios ni decorados y me rondaba la idea de este cortito desde hacía tiempo. El problema era cómo animar un muñeco de plastilina manteniéndolo en el aire sin rigs ni alambres. Y la solución fue animar en cenital, con el muñeco apoyado en el cristal. (Ya tenía la mesa de luz montada para la animación con arena. La misma donde animé Zepo).

Otro experimento fue componer, grabar y sincronizar la música con la animación ya terminada. Creo que lo normal en un corto musical es ajustar la animación a la música ya grabada. El tempo de la canción, los parones y melodías me los dio el timing de la animación. Un poco locura…
La combinación de stop motion sobre cristal + música no es la primera vez que te da alegrías, ¿consideras que es esta la mejor forma que tienes para soltar tu torrente artístico hacia el Mundo? 

Sí, totalmente. La música y la animación siempre han ido juntas (o por separado, según la temporada) desde que era un chaval. Animar con música me permite jugar con la improvisación. Al no ser algo narrativo tienes mas libertad y puedes probar con muchas cosas, materiales, colores, formas y no siempre tiene que estar perfectamente sincronizado.

Y la única manera que encontré para animar en casa, sin mucho espacio para trípodes, decorados, iluminación etc, fue la mesa de luz para animar con arena y plastilina. Pero tiene otras muchas posibilidades y queda mucho por experimentar en ese cristal. ¡Os animo a probar!