jueves, 30 de julio de 2020

NOVEDAD DVD: ZIBILA Y EL PODER DE LAS RAYAS

Cada vez que la distribuidora Rita & Luca hace un anuncio nos puede la alegría. Desde hace ya unos años, esta distribuidora independiente hace lo imposible por traer animación de calidad venida de todas las partes del globo, aunque con un mayor peso producciones europeas por lógica cercanía física y cultural, para los más pequeños de la casa. Su trabajo no solo se enmarca en la distribución en DVD de largometrajes y cortometrajes, donde suman heterogeneidad en un mercado de estilos cada vez más plano, sino que también hacen estrenos en cine y tienen su propio festival con sede en Barcelona y Madrid, El meu primer festival/ Mi primer festival, al que ya nos hemos referido en alguna que otra entrada.
Zibila y el poder de las rayas es la última propuesta que Rita & Luca ha lanzado al mercado doméstico. El disco se compone de los siguientes 4 cortometrajes, ideales para niños de unos 3 años y que pueden verse en español o catalán:

  • ZIBILA (Isabelle Favez, Francia, 2019): Excelente trabajo de animación Flash, donde el colorido y el diseño de los personajes y fondos están al mismo nivel que el mensaje que transmite: chavales y chavalas, las diferencias en el físico no deben ser nunca importantes a la hora de hacer una amistad.
  • EL FONDANT DE CHOCOLATE (Benoît Chieux, Francia, 2019): Mi favorito de esta colección. Su animación stop-motion en plano hace recordar a grandes maestros de la animación de Europa del Este, como el ruso Yuri Norstein o el checo Břetislav Pojar. Cuenta con uno de los gigantes más molones que yo haya visto. El director es Benoît Chieux, cuyo trabajo artístico en los largometrajes Mia et le Migou (2008) y Tante Hilda ! (2013) ya dio que hablar hace un tiempo.
  • NO TENGO MIEDO DEL COCODRILO (Marc Riba y Anna Solanas, España, 2019): Nuestros amigos de la productora de stop-motion barcelonesa I+G Stop-Motion siguen creando obras interesantes. En este caso concreto apartan tu tendencia siniestra para narrar un divertido cuento de animales coloridos, muy en la línea de otros trabajos suyos como Grand Prix (2011) o El niño y el erizo (2016).
  • EN LAS ALTURAS (Marina Svojíková, Francia y Bélgica): De nuevo los colores inundan la pantalla, aunque esta vez gracias a las cartulinas movidas fotograma a fotograma. Su moraleja vuelve a incidir en lo absurdo de tratar a alguien mal por sus diferencias físicas. 

Podéis comprar el DVD directamente en la web de Rica & Luca, donde además encontraréis interesantísimo material didáctico que hará disfrutar a los peques de estos trabajos animados a un nivel mucho más profundo.

sábado, 18 de julio de 2020

JANA Y LA PIRULETA MÁGICA (2019): CRÍTICA

En 1939 se estrenaba en Estados Unidos el segundo largometraje de animación de su historia, Los viajes de Gulliver (Dave Fleischer, Seymour Kneitel, Grim Natwick, Roland Crandall y Tom Palmer). En ella tenía lugar unos preparativos que derivaban en uno de los casus belli más absurdos y divertidos de la historia del cine. El motivo: el padre de cada progenitor desea que se imponga en la boda la canción de su reino.
En Jana y la piruleta mágica (Lu Jinming y Zhong Yu, China, 2019) asistimos a un enfrentamiento similar, sucedido en una boda entre un zorro y una osa polar -maquillada para la ceremonia como si fuera una congénere de la raza panda-. La boda acaba en desastre, no tanto por la discusión entre los padres de los pretendientes, sino por la intromisión del cerdo GG Bond, la niña humana Jana y el roedor Conejo. Esa es solo una de las múltiples, y en algunos momentos inconexas, aventuras en las que este atípico trío se ve inmerso.

Técnicamente la película es solvente, aunque queda claramente en desventaja si la comparados con La serpiente blanca (Amp Wong y Zhao Ji, 2019), una de las más prodigiosas producciones de animación que ha dado China en toda su historia. El estudio de animación Guangdong Yongsheng Animation Co. sabe aprovechar y llevar al límite a su personaje estrella: GG Bond, un cerdo superhéroe creado en 2005 cuyas aventuras las llevan disfrutando los habitantes del enorme país asiático desde entonces, en una serie que ya suma 16 temporadas y nada menos que 5 largometrajes. Jana y la piruleta mágica es el último largometraje de esta franquicia. Pese a que en nuestro país no hemos visto nada de GG Bond en el pasado, no es algo que afecte al entendimiento por parte del espectador de la trama. Además Jana, la protagonista, es un personaje nuevo y el primer humano que hace su presencia en el mundo de fantasía de GG Bond; lo que ayuda a que nos introduzcamos en la historia desde el primer minuto. Por otro lado, el diseño de personajes pone a prueba al estudio, en cuya enorme variedad de secundarios e incidentales se atisban guiños a éxitos internacionales del cine animado reciente. El caso más flagrante es el de Conejo, cuyo diseño y personalidad es un calco de Pompón, personaje que hace las delicias de los niños y niñas que hayan visto Mascotas (Chris Renaud y Yarrow Cheney, EEUU, 2015) y, especialmente, Mascotas 2 (Chris Renaud, Jonathan del Val, EEUU, 2019).

La idea que vertebra la película es la de una adolescente que se resiste a dejar el mundo infantil de fantasía que tantas alegrías le ha dado de niña, y está representada mediante un viaje a un mundo fantástico producto de su imaginación. Es una historia que ya hemos visto en cine de animación en otras ocasiones, siendo ejemplos recientes en El parque mágico (Dylan Brown, EEUU y España, 2019), o, con un estilo y forma más pulidos, en El principito (Mark Osborne, Francia y EEUU, Francia). Mientras la historia al completo busca directamente la diversión de los espectadores más pequeños -siendo ideal para aquellos con una edad comprendida entre 5 y 8 años-, la moraleja va directa a sus padres: No privar a tus hijos de su derecho a soñar. 

Jana y la piruleta mágica se ha estrenado este viernes, 17 de julio de 2020 en las salas de cine de España, y ha sido distribuida en nuestro país por Paycom Cinema.

viernes, 17 de julio de 2020

IRUDIGILEAK: LA ILUSTRACIÓN EN BIZKAIA (1975-2019)

Kike Infame y Álex Oviedo han conformado recientemente el libro Irudigileak: ilustrazioa Bizkaian = La ilustración en Bizkaia (1975-2019), el cual hace un recorrido histórico a través de la ilustración realizada durante las últimas décadas en la provincia vasca. Como no podía ser de otro modo, el volumen viene profusamente ilustrado, dando prioridad a la imagen sobre unos textos de estilo catálogo que sirven para ensalzar un gran números de ilustradores e ilustradoras que han dejado su impronta en portadas de libros, trabajos publicitarios, pegatinas callejeras, pósters políticos, libros de textos, novelas gráficas,... y el cine de animación.
La animación no tiene una presencia determinante, pero es de agradecer que se la haya incluido. Se repasa así el trabajo realizado por profesionales del medio como Juanba Berasategi, director del largometraje Kalabaza Tripontzia (1985); o Carlos Varela, que fundará en los noventa el estudio Merlín, donde se realizarán los largometrajes Goomer (José Luis Feito y Carlos Varela) y Marco Antonio, rescate en Hong Kong (Carlos Varela y Manuel J. García, 2000). Se da también espacio al estudio Baleuko, que en 1997 logró el hito de estrenar el primer largometraje europeo realizado íntegramente en animación por ordenador: Megasónicos (Javier González de la Fuente y José Martínez Montero).

Ya en los 2000's se habla de Pedro Rivero, a quien se ha entrevistado para el libro, quien tras pasar un tiempo trabajando en Merlín decide crear su propia compañía de producción, Abrakam Estudio en 2001, donde realizará el film La crisis carnívora (2008). En estos años también surge el estudio Pitapat de los hermanos Álex y Kepa Orbe, que a pese a no lograr una gran longevidad da un cierto renombre a Kepa, quien ha continuado trabajando como freelance, realizando storyboards y fondos para otros largometrajes animados como, por ejemplo, Black is beltza (Fermín Muguruza, 2018). Por último, de forma algo más profunda se trata la trayectoria de Gorka Vázquez, quien tras pasar un tiempo realizando trabajos de encargo tan interesantes como el video promocional de la gira Por la boca vive el pez (2006-07) de Fito y Fitipaldis, pasa a dirigir tres largometrajes para Baleuko: Olentzero eta iratxoen jauntxoa (2011), The Wish Fish (codir. Iván Oneka, 2012) y El secreto de Amila (2015).
Entre las últimas páginas del volumen de Ifame y Oviedo encontramos a la productora Uniko de lñigo Gómez e lván Miñambres, responsables de proyectos tan alucinantes como Birdboy (Alberto Vázquez y Pedro Rivero, 2010), Viaje a pies (Khris Cembe, 2015) o Psiconautas, los niños olvidados (Alberto Vázquez y Pedro Rivero, 2015). Para el libro, Infame y Oviedo entrevistaron a Miñambres, quien indica que actualmente Uniko está trabajando en Unicorn Wars, su proyecto más ambicioso hasta la fecha, que será dirigido por Alberto Vázquez.


Se echa un poco en falta, quizás, que no se haya mencionado la labor pedagógica en el terreno animado que hace Begoña Vicario (Caracas, Venezuela, 1962) desde la Facultad de Bellas Artes de la UPV/EHU. Sobre todo teniendo en cuenta que Vicario fue galardonada con el Goya por su cortometraje Pregunta por mí (1996), además de ser responsable de un par de libros esenciales sobre cine de animación vasco: Breve historia del cine de animación experimental vasco (1998) y Sistiaga, el trazo vibrante (escrito con Jesús Mª Mateos, 2007). Pero que nadie me malinterprete, este es solo un apunte menor que en nada resta el trabajo de investigación que se han currado sus autores.
Por otro lado, me pareció particularmente interesante el apartado que dedican a los álbumes de cromos de la editorial bilbaina Fher, para la que cuentan con el testimonio del experto en cromos Vicente Pizarro, autor del libro ¡Anda!, la merienda... (Diábolo Ediciones, 2017). Las portadas de los álbumes de cromos dedicados a series, productoras y estudios de animación que publicó Fher siempre me han fascinado.
Sobra decir que el libro merece ser complementado con una exposición, para que buena parte de las obras que se muestran (o todas) puedan ser admiradas en plenitud. Pero bueno, aquí queda recalcado por si a algún responsable de la dipu le da por leer este viejo blog.

Libro financiado por la Diputación Foral de Bizkaia.
Idioma: Euskera/Español
PVP: 15,00€
ISBN: 978-84-7752-665-0
173 páginas.
Tapa blanda.

Puede adquirirse a través de este enlace.

miércoles, 17 de junio de 2020

SONIC: LA PELÍCULA, LLEGA AL MERCADO DOMÉSTICO

Uno de los más importantes blockbusters animados de lo que llevamos de 2020 ha llegado al mercado doméstico. Sonic: La película es distribuida por Sony en diferentes formatos: DVD, Blu-ray y 4K UHD. Nosotros hemos tenido acceso a la edición en Blu-ray y os contamos lo que nos ha parecido.
La edición en Blu-ray cuenta con una calidad de audio y vídeo de primera, por lo que la experiencia de ver la película en casa no dista demasiado de la tuvieron los miles de espectadores que pudimos verla en salas españolas. Además, se incluyen varios extras de lo más variopinto, que harán sobre todo las delicias de los más pequeños de la casa:
  • La vuelta al mundo en 80 segundos 
  • Escenas eliminadas 
  • Tomas falsas 
  • “Speed me up”, video musical 
  • Por el amor de Sonic 
  • Construyendo a Robotnik con Jim Carrey 
  • En el set con Sonic
  • Comentario del director Jeff Fowler y la voz original de Sonic, Ben Schwartz 
  • El erizo azul: los orígenes de Sonic
Nuestros favoritos han sido los dos últimos, los cuales son exclusivos de la edición en Blu-ray. 

miércoles, 10 de junio de 2020

TODA UNA VIDA PARA RECORDAR, DE NÚRIA PRADAS

Me cuesta muchísimo leer novelas. Acabo perdiendo el interés a las pocas páginas, se me acaban haciendo bola y se van quedando en la mesilla, acumulando polvo, sin ver avanzar el marcapáginas. Sin embargo, hay veces que una buena novela deja rápidamente atrás todas las lecturas anteriores y me devuelve la fe en este género literario. Tal es el caso de Toda una vida para recordar (Tota una vida per recordar, originalmente en catalán y traducido al español Josep Escarré), escrito por Núria Pradas Andreu (Barcelona, 1954) y publicado por Planeta en marzo de 2020 dentro de la colección AE&I (Autores Españoles e Iberoamericanos). Es una novela que he devorado sus más de cuatrocientas páginas en un par de noches. 
Sinopsis: Con sólo dieciséis años, Sophie Simmons deja a su familia para ir a Los Ángeles durante la Gran Depresión persiguiendo un sueño: trabajar como dibujante en Disney Studios. Pronto descubrirá, sin embargo, que no es un mundo para mujeres. Y así, entre amores y desamores, encajando los golpes que le da la vida, Sophie luchará hasta el final en medio de una época convulsa que marcará un antes y un después entre los profesionales de la animación de principios del siglo xx.

Pradas no se limita a realizar un texto vivo, una historia de juventudes, sueños, desengaños, amores, alegrías y llantos, sino que aprovecha la ocasión para hacer una labor pedagógica impresionante. Se nota, y mucho, que la autora se ha documentado, que se ha obsesionado (para bien) con el papel de las mujeres en la edad dorada del cine de animación estadounidense. Para ello crea el personaje de ficción de Sophie Simmons, una mezcla entre Retta Scott (1916-1990), la primera animadora acreditada por los estudios Disney, y Mary Blair (1911-1978), una de las ilustradoras conceptuales más importantes contratada entre los años 40 y 50 por el estudio de Burbank. De hecho, la protagonista recibe una beca para estudiar en la Chouinard School of Art de Los Angeles, al igual que les pasó a Scott y Blair en la vida real; su nivel artístico evoluciona hacia niveles de colorido desbocado gracias a un viaje a México, tal y como le pasó a Blair en los años cuarenta; y acaba publicando un libro infantil en la misma editorial que lo hiciera Blair en los cincuenta: Simon & Schuster. Es a través de Sophie como la autora nos adentra en la precariedad laboral de las mujeres en el medio de la animación, por los bajos salarios y por la imposibilidad de crecer dentro de los estudios hacia posiciones de responsabilidad en otros departamentos que no fuera el de Tinta y Pintura. Gracias a Sophie también nos adentramos en las revoluciones en material de derechos sociales que acabaron en la importante y sonada huelga de 1941, y, además, su presencia en los estudios Disney es la excusa  perfecta para poner en valor el pormenorizado trabajo que conllevaba estrenar un largometraje de animación en aquella época.

Una época absolutamente fascinante. Pues supone el crecimiento brutal de los estudios de Walt (y Roy) Disney, tanto en mano de obra como en instalaciones, pasando de las concentradas, y más familiares, situadas en el 2719 de la Hyperion Avenue de Los Angeles a las modernas, compartimentadas y más frías localizadas en el 500 de South Buena Vista Street, de Burbank; las cuales aparecen mostradas con todo lujo en el recomendable largometraje The Reluctant Dragon (1941) -un protodocumental de making of que puede encontrarse en Disney+. 

Entre los nombres propios reales que hacen su aparición en las páginas del libro se encuentran: Walt Disney (1901-1966, presidente), Roy Disney (1893-1971, presidente ejecutivo), Ben Sharpsteen (1895-1980, animación), Burt Gillett (1891-1971, dirección), Hazel Sewell (1898-1975, tinta y pintura), Ham Luske (1903-1968, dirección y animación), Bill Tytla (1904-1968, animación), Marge Belcher (1909, referencia en vivo de Blancanieves),  Ginni Mack (1927–2017, tinta y pintura), Claude Coats (1913-1992, fondos), Bill Garity (1899-1971, control de producción e inventor), Norm Ferguson (1902-1957, animador), Dolores Voght (1897-1981, secretaria de Walt Disney), Joe Grant (1908-2005, guion), Dick Huemer (1989-1979, guion, dirección y animación), Ward Kimball (1914-2002, dirección y animación), Dick Lundy (1907-1990, dirección de animación), Norm Wright (1910-2001, dirección de animación), Perce Pearce (1899-1955, dirección de animación), Bill Hurtz (1919-2000, asistente de animación) y Hal Adelquist (1914-1981, dirección de animación).

Caso aparte supone la presencia de Art Babbitt (Arthur Babitsky, 1907-1992), a quien se le da un papel importante en la obra, no solo por su excelente trabajo en el departamento de animación, donde definió la personalidad de Goofy, sino por resultar un apoyo fundamental en el desarrollo psicosocial de la protagonista. Además se menciona el hecho de que Babbitt empezó a realizar en su casa sesiones de dibujo al natural, pagando a la modelo de su bolsillo, después de las horas de trabajo en los estudios Disney. Y de como Walt al esterarse empezó pagar esas clases y a disponer en el estudio de un aula para ellas, siendo contratado Don Graham (1893-1976) para dirigirlas. Babbitt sirve además como hilo por el que descubrir de primera mano las reivindicaciones laborales de los trabajadores de la industria de la animación.

Y es que la acción sindical es uno de los importantes hilos conductores de la novela. De ella empezamos a saber en las primeras páginas, a través de las reuniones en Western Avenue de Los Angeles, presididas por Ub Iwerks (1901-1971), Grim Natwick (1890-1990), James "Shamus" Culhane (1908-1996) y Al Eugster (1909-1997). Más adelante sabemos de las reuniones presididas por Art Goble (supervisor de pintura en Looney Tunes) que tienen lugar en el restaurante mexicano El Coyote de Melrose Avenue (Los Angeles). Posteriormente se forma la Federation of Screen Cartoonist (conocida como The Federation) que entra en los estudios Disney gracias a Babbitt, y a un acuerdo un tanto pernicioso del abogado de los estudios Gunther Lessing (1885-1965). Ese mal acuerdo da pie a que Babbitt se cambie al sindicato Screen Cartoonis Guild (SCG), siendo elegido presidente de la Unidad Disney. Quedaría como vicepresidenta Phyllis Lambertson (-fechas no encontradas-, tinta y pintura) y como tercer representante Sam Armstrong (1893-1976, fondos). Al final las tensiones entre la SCG y los estudios Disney se saldan con el despido de 17 trabajadores, incluido Art Babbitt, el 28 de mayo de 1941, lo que da lugar al inicio de una huelga que se alarga hasta el 14 de septiembre de 1941. Desde entonces, ni los estudios de animación del ratón Mickey ni el carácter de Walt volverían a ser los mismos.
La autora además nos menciona a la competencia para ponernos en contexto temporal que surge poco después de que el gato Felix, icono de los dibujos animados de los años veinte, haya sido superado por Mickey Mouse, la estrella indiscutible de la animación sonora. Por ejemplo, se indica que en el año en que comienza la novela, 1932, Sophie no se plantea quedarse en Nueva York para tratar de trabajar en los Fleischer Studios, pues allí las mujeres no tenían recorrido profesional -de hecho, la primera animadora de este estudio sería Lillian Friedman Astor (1912-1989), quien empezó a animar, en secreto y, por tanto, sin ser acreditada, gracias al apoyo del director y animador Shamus Culhane. También aparecen reseñados los estudios MGM, los de Walter Lanz (1899-1994) y los Terrytoons de Paul Terry (1887-1971), pues se dice que en estos últimos coincidieron en los años 20 los animadores Bill Tytla y Art Babbitt.

A día de hoy el papel de la mujer sigue siendo secundario en el cine de animación. Es cierto que menos secundario de lo que lo era en las décadas en las que se desarrolla la novela de Núria Pradas, pero sigue quedando mucho camino para que lleguemos a una igualdad real en esta disciplina artística multifacética. Hay motivos para la esperanza. Cada vez hay más mujeres interesadas en realizar sus propias películas de animación, así como en ocupar puestos de responsabilidad en producciones de grandes estudios. El año pasado cuando impartí la asignatura de Teoría e Historia del Cine de Animación dentro del Master de Animación de la Universidad Politécnica de Valencia pude comprobarlo: el 60% del alumnado era femenino. Por otro lado, la génesis de la novela de Pradas también muestra esa realidad, pues la autora confiensa en los agradecimientos que la chispa provino de su hija, la ilustradora infantil y animadora, Clàudia Parts Pradas (1994), quien estudió animación en ECIB. No me extrañaría nada que fuera en esta escuela de cine donde enseñasen a Clàudia quienes eran Mary Blair y Retta Scott, pues allí la profesora de Historia del cine de animación no es otra que Carolina López Caballero, quien además de ser directora del festival Animac de Lleida es una gran fan del trabajo de las pioneras del cine de animación.

La novela, ganadora del Premi de les Lletres Catalanes Ramon Llull este 2020, ha sido editada en tapa dura con un PVP de 21,90 € y en versión digital con un PVP de 8,99 €.
Films que se mencionan en la novela:
  • Mickey Mouse: The Klondike Kid (Wilfred Jackson, 1932).
  • Silly Symphony: King Neptune (Burt Gillett, 1932).
  • Silly Symphony: Three Little Pigs (Burt Gillett, 1933).
  • Snow White and the Seven Dwarfs (David Hand, Wilfred Jackson, Ben Sharpsteen, Larry Morey, William Cottrell y Percival C. Pearce, 1937).
  • Pinocchio (Ben Sharpsteen, Hamilton Luske, 1940).
  • Fantasia (James Algar, Samuel Armstrong, Ford Beebe Jr., Norman Ferguson, Jim Handley, T. Hee, Wilfred Jackson, Hamilton Luske, Bill Roberts, Paul Satterfield y Ben Sharpsteen, 1940).
  • The Reluctant Dragon (Jack Kinney, Hamilton Luske, Alfred L. Werker, Jack Cutting y Ub Iwerks, 1941).
  • Dumbo (Ben Sharpsteen, Wilfred Jackson, Samuel Armstrong, Bill Roberts, Norm Ferguson, Jack Kinney y John Elliotte, 1941).
  • Bambi (David Hand, Samuel Armstrong, James Algar, Bill Roberts, Paul Satterfield, Norman Wright y Graham Heid, 1942).
Libros y webs que tratan sobre esta época y que, a buen seguro, Núria Pradas ha consultado para documentarse:
  • Hollywood Cartoons: American Animation in its Golden Age (Michael Barrier, Oxford University Press, 2003).
  • Drawing the Line: The Untold Story of the Animation Unions from Bosko to Bart Simpson (Tom Sito, University Press of Kentucky, 2006).
  • The Art and Flair of Mary Blair: An Appreciation (John Canemaker, Disney Editions, 2014).
  • The Queens of Animation: The Untold Story of the Women Who Transformed the World of Disney and Made Cinematic History (Nathalia Holt, Little, Brown and Company, 2019).
  • Babbitt Blog: https://babbittblog.com/