lunes, 13 de febrero de 2017

MA VIE DE COURGETTE / LA VIDA DE CALABACÍN [CRÍTICA]

Nominado al Oscar a mejor largometraje de animación y ganador del premio del público a mejor película europea en el Festival de San Sebastián, el film Ma vie Courgette (La vida de Calabacín, Claude Barras, 2016) llegará por fin a las salas de cine de España el próximo viernes 24 de febrero.


Courgette ("calabacín") es un enigmático apodo para un niño de 9 años. Sin embargo, su singular historia resulta sorprendentemente universal. Después de la súbita muerte de su madre, Courgette se hace amigo de un amable oficial de policía, Raymond, que le acompaña a su nueva casa de acogida, donde viven otros huérfanos de su edad. Al principio a Courgette le cuesta encontrar su lugar en este a veces extraño y hostil entorno. Pero con la ayuda de Raymond y de sus nuevos amigos, Courgette finalmente aprende a confiar, encuentra el amor verdadero y por fin una nueva familia.

En sus escuetos pero bien aprovechados 66 minutos, Ma vie Courgette consigue que empaticemos con los pequeños niños que han llegado al hospicio después de sufrir de lo lindo en sus pocos años de vida: desde la drogadicción de los padres, a la deportación o el incesto pedófilo paternal... El nudo en el estómago sin embargo se suelta lo suficiente, por medio de gags y situaciones tiernas, lo que nos hace no estar llorando constantemente. Menos mal.

El suizo Claude Barras consigue su mejor obra hasta el momento con su segundo largometraje. Golazo por la escuadra. Tras destacar en la última década con los brillantes cortometrajes stop-motion Le génie de la boîte de raviolis (2006), Sainte Barbe (2007), Au Pays Des Tetes (2008), se lanzó en 2010 a adaptar el libro de Gilles Paris Autobiographie d'une Courgette con el cortometraje Courgette, que le sirvió como trampolín para realizar su primer largometraje Chambre 69 (2012), y, sobre todo, el largometraje que actualmente copa elogios los festivales de cine de animación. Sin perder un ápice de identidad, con un característico diseño de personajes de corte cabezón, bracilargo y de nariz y orejas rojizas, Claude y su equipo -entre los que se encuentran los españoles Juan Soto, Cristina Acuña, César Díaz, Sonia Iglesias, y Marcos Valín (si me dejo alguno decidlo!)-, logran que nos traslademos a un mundo mágico de colores infantiloides en el que fotograma a fotograma se nos presenta una historia dura, tierna y, en definitiva, real.
Más info en esta entradaca que nos marcamos en 2014.