martes, 21 de noviembre de 2017

CRAPSTON VILLAS, o hacer del mal gusto algo entretenido

Hace unos días, el bueno de Frunobulax me picaba inocentemente con un mensaje de Facebook en el que me preguntaba si había visto al completo la serie Crapston Villas, compartiendo en el mismo el capítulo primero doblado al español.
Hasta ese momento solo había visto de ella algún vídeo suelto por YouTube, y no le acababa de encontrar la gracia. Pero tener todos los capítulos online -aunque con una calidad un poco pobre, todo hay que decirlo-, suponía una buena ocasión para darle una segunda oportunidad. Pues bien, puedo decir que me he pimplado en pocos días los 20 capítulos de sus dos temporadas, y me ha gustado tanto que me han sabido a poco.



Este show, una sátira de la vida un barrio marginal de Londres, en concreto en el apartamento de edificios Crapston Villas situado en el código postal ficticio SE69, fue producido y emitido a mediados de los noventa por Channel 4, una de de las pocas cadenas del mundo mundial en apostar de manera plena por la animación para adultos. De hecho, fueron también los que dieron uno de los empujones definitivos a Aardman al encargarles las Conversation Pieces.

En la versión original, los personajes toman prestadas las voces de actores y comediantes famosos de la televisión británica, tales como Jane Horrocks, John Thomson, Alistair McGowan, Morwenna Banks, Felix Dexter, Lesley Sharp, Liz Smith y Alison Steadman.

En cuanto a la animación, propiamente dicha, fue realizada por Splitting Image Productions, empresa creada para facturar la también subversiva y mucho más trascendental serie de guiñoles grotescos Splitting Image -que seguro que alguno de los que lee esto recuerda incluso los homólogos que el Canal + trajo a España de los noventa en el espacio llamado Las noticias del guiñol-. El caso es que Splitting Image Prod. influyó también sobremanera en el bizarro diseño de personajes, destacando sus cabezas y bocas enormes que resultan ser, a la larga, un acierto interpretativo.
La animación es alocada en todo momento, pero con todo resulta creíble y agradable a la vista. No tanto el contenido propio de la serie, donde es raro el capítulo en el que uno de los protagonistas no vomite, sude a chorros o le salga espuma por la boca (en uno de los episodios una pareja incluso llega a degustar, por accidente, un repulsivo vómito de gato). He de reconocer que el enfrentarme a la serie me costó al principio, pues es una enorme oda a lo escatológico, lo purulento, lo zafio y lo rancio, pero una vez que entras en el juego, y empiezas a encariñarte con alguno de los personajes, la cosa mejora bastante.

Eso sí, antes de verla es inevitable lavarse a fondo el cerebro para quitarse de encima toda la moralina políticamente correcta que nos constriñe estos días. Lo más burdo del ser humano como el maltrato verbal, los estereotipos, el racismo, los vicios, etc... forman parte esencial del ADN de la serie. Y todo ello surge, curiosamente, de una de las mentes creativas de Peppa Pig: Sarah Ann Kennedy.
Si rascamos en la superficie del show encontraremos a personajes femeninos más interesantes que sus homólogos masculinos. Además las reacciones de las mujeres en la serie son extremas y alocadas, lo que supone una novedad importante en cuanto al papel de los roles de la mujer en un terreno animado donde, comúnmente, son el contrapunto racional al absurdo de los personajes masculinos: Lois vs Peter (Padre de familia), Marge vs Homer (Los Simpsons), Muriel vs Thurgood (The Pj's), Wilma vs Pedro (Los Picapiedra)... Un interesante punto de vista en el que ahonda la propia Kennedy en un artículo del blog Animation Studies.

La serie termina de una forma abrupta, sin culminar ninguna de las muchas tramas que deja abiertas (tantas como personajes hay en el show), lo que da a entender que la cancelación de la serie fue una decisión tomada bastante a las bravas.

En formato doméstico, en el Reino Unido salieron tres DVDs que incluyen la totalidad de episodios y en Estados Unidos también salió en DVD la primera temporada, que fue distribuida nada menos que por Troma Entertainment. No me extraña nada que los padres de Toxie fueran fans de la serie.

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